Cómo disminuir el riesgo de infecciones en el oído medio
La mayoría de los niños ha tenido al menos una infección del oído medio al cumplir los 2 años. El tratamiento depende de si se trata de un problema agudo o crónico, así como de su frecuencia y duración. A la mayoría de niños, les basta reducir los factores de riesgo y tomar antibióticos para evitar el problema.

Cómo reducir los factores de riesgo
Algunos comportamientos, o ciertos entornos, aumentan el riesgo de que su hijo tenga una infección en el oído. Reducir ciertos riesgos puede ser útil en cualquier etapa del tratamiento. Siga estos consejos:
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Si su hijo va a una guardería o a la escuela, es más probable que agarre resfriados o la gripe. Ayúdele a prevenir estas enfermedades, enseñándole a que se lave con frecuencia las manos.
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Si su hijo tiene alergias nasales, haga todo lo posible por controlar el polvo, el moho y el pelaje de los animales en la casa. También evite que su hijo tenga contacto con el humo de cigarrillos.
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Si tiene problemas de alergias con algún alimento, identifique cuáles le provocan estas reacciones y haga lo posible para que su hijo los evite. En algunos niños, comer o beber productos lácteos les causa hinchazón de los tejidos alrededor de la trompa (auditiva) de Eustaquio. Lo más probable es que esto provoque un bloqueo del oído.

Observe y espere
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Si esta es la primera o segunda infección aguda de su hijo, el médico puede recetarle antibióticos y recomendar un periodo de espera mientras que lo observa.
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Durante este tiempo, es probable que le vuelvan a examinar los oídos a su hijo para ver si hay cambios en el tímpano o en la audición.
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En la mayoría de los casos, el líquido en los oídos dura de dos a tres semanas después de la infección aguda. Si la acumulación de líquidos se vuelve crónica, el pediatra podría observar a su hijo durante varios meses. Si no se producen nuevas infecciones, el líquido crónico puede desaparecer con el tiempo.
Date Last Reviewed:
7/9/2002
Date Last Modified:
7/9/2002